En Trancas, la paranoia ha invadido las casas del vecindario desde que Luis Piccinetti se dio a la fuga sin escuchar su sentencia. Hay quienes aseguran haber visto al masajista prófugo caminando por la calle, cual turista que pasea de un lado a otro. También se corrió el rumor de que hace poco lo habrían encontrado en una estación de servicio.
"Se escucharon comentarios de que lo habrían visto el lunes en una farmacia de acá, pero no es probable. Como la gente está pendiente todo el tiempo de esto, ve a Piccinetti en cualquier lugar. Se dio conocimiento del caso a personal de Cabo Vallejo, en el límite entre Salta y Tucumán", contó Erica Vellid, de la comisaría de Trancas. Además, agregó que hasta el momento no habían recibido ninguna orden de custodia para Silvia Raquel Lai -imputada como coautora del crimen-, pero que durante el debate oral se le puso custodia a Carlos Adrián Lai, hermano de la acusada y testigo durante el debate oral y público. "Él (Piccinetti) se maneja a pie. Nunca lo llevé. Algunos dicen que está alojado en lo de un amigo. Otros aseguran que los días antes a la sentencia, el tipo estuvo cerca de la plaza, como burlándose del pueblo", dijo José Carlos.
En la entrada a Trancas hay una estación de GNC. Paola Guerra trabaja allí desde hace varios años y recuerda que el fugitivo solía cargar gas en ese sitio. "Frecuentaba esta estación; hace poco escuché que anduvo cerca, en una YPF", contó la joven.
José, un remisero, le reveló a LA GACETA que un cliente le dijo el miércoles que estaba seguro de haber visto a Piccinetti en una estación de servicio, antes de llegar a Trancas, cargándole nafta a su moto. La mayoría de los vecinos consultados expresó que el prófugo mantenía una estrecha amistad con Ricardo, un hombre que vive en el barrio. Cuando LA GACETA acudió a su domicilio, nadie atendió la puerta.